Descubre más sobre los viajes de empresa solidarios

Los viajes de incentivo o viajes de empresa, cada vez son más comunes en pequeñas y grandes empresas, ya sea para compensar el buen rendimiento de los empleados, para aumentar la motivación o para fidelizar a clientes importantes. Está demostrado que la organización de pequeñas escapadas o largos viajes entre profesionales, aporta innumerables beneficios:

Beneficios de los viajes de incentivo

  • Aumenta la motivación
  • Mejora las relaciones interpersonales y el ambiente de trabajo
  • Mejora el sentimiento de pertenencia al grupo
  • Aumenta la productividad
  • Reduce el estrés

El formato de los mismos suele ser variado, combinando visitas a conocidas ciudades con actividades de aventura o experiencias que ofrece el propio destino, adaptando siempre las jornadas al perfil del grupo y los objetivos del mismo.

Por ello, proponemos un nuevo modelo de viajes de empresa, en el que, además de disfrutar del destino y compartir momentos en grupo, los asistentes vivirán una experiencia totalmente diferente a lo que están acostumbrados, una experiencia con un fin solidario.

 

Cada vez tienen más éxito los eventos y viajes que buscan la novedad, las experiencias únicas y el ser recordados. Sin duda, las tres características que cumple este tipo de viajes.

Éstos pueden organizarse alrededor de todo el mundo, ya que, en cada ciudad y cada pequeño pueblo hay una misión en la que podemos colaborar.

Dependiendo del cliente, el sector y el perfil del grupo, se pueden organizar experiencias solidarias que se adapten a las características y deseos del mismo, creando así, un viaje realmente interesante según el perfil de cada uno. Algunos ejemplos de las actividades que podemos proponer en los viajes de empresa solidarios son los siguientes:

  • Trabajos en comunidades
  • Ayuda en escuelas
  • Conservación de la naturaleza
  • Experiencias para salvar animales en riesgo de extinción

Consideramos imprescindible combinar esas experiencias con un destino atractivo para el cliente: un destino que llame la atención, un destino habitual para muchos viajeros pero que lo puedan experimentar de una forma diferente (una fecha con una festividad importante, un destino donde los pueblos más recónditos tengan un encanto especial...) o un destino que en sí ya es una experiencia. Con esa combinación, conseguiremos crear un viaje de incentivo diferente y que será recordado por todos.

En este tipo de experiencias, además de disfrutar de un día solidario, los asistentes serán totalmente libres de mantener una mayor colaboración con la comunidad o asociación escogida; haciendo donaciones, alargando su aportación en un futuro o creando nuevos vínculos que permitirán continuar la experiencia solidaria hasta donde el grupo desee.

La misión en cada viaje es hacer que los asistentes salgan de la rutina, vivan experiencias diferentes y únicas. ¡Y eso es lo que conseguimos con los viajes de empresa solidarios!

 

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